Después de 5 horas de viaje en coche por carreteras en las que escasamente pudimos meter quinta y cruzando la frontera de Montenegro con Albania, en la que simplemente por ver que nuestro pasaporte era español nos pusieron una alfombra roja, llegamos a la capital de Albania entre sensaciones encontradas. Los alrededores de la capital son un cúmulo de pobreza, calles desvencijadas, tiendas de lo más peculiar y obras por todas partes pero, cuando llegas al centro, empieza a parecerse más a una ciudad europea venida a menos pero que promete encanto a raudales, entre un tráfico caótico. Nuestra primera vista cuando empezamos a andar es Skanderberg, donde se encuentra la Ópera, que es una plaza inmensa construida con baldosas provenientes de cada región de Albania con la intención de que, cada albanés que resida en la capital, tenga representación en ella. Desde esta misma plaza ya se puede apreciar la convivencia de culturas pues alrededor de ella podemos encontrar una mezquita (el 60% de la población es musulmana, en su mayoría no practicante), una iglesia ortodoxa y avistar una iglesia cristiana.

Y después de presentaros esta grandiosa plaza, vamos con un poquito de Historia para contextualizar la ciudad de Tirana y el país albanés. Albania formó parte del imperio otomano durante más de cuatro siglos, de ahí que la influencia de la cultura musulmana sea muy relevante en este país. Tras la disolución del imperio otomano en 1912, las guerras de los Balcanes (1913) convirtieron Albania en un Principado independiente. Durante la IIGM la península balcánica fue invadida por Italia y convertida Albania en un protectorado nazi hasta la caída de los nazis en 1944 cuando, por contraposición al régimen nazi, se proclamaron como una democracia popular socialista bajo el mando de Enver Hoxha y su partido comunista (democracia porque elecciones había aunque solo se podía votar a un partido, ¿adivináis cual?). Albania se ha mantenido bajo el régimen comunista hasta 1991 cuando se produjo la caída del mismo y actualmente son una democracia parlamentaria que continúa en transición. Volveremos sobre la Historia y su régimen comunista más adelante pero si quería que os hicierais una idea desde este momento de un país con una riqueza natural increíble (que ya puedo intuir, aunque me queda mucho por ver) pero que aún no está preparado para las hordas de turistas, ni mentalmente ni en las infraestructuras. Para ellos conducir, la propiedad privada y el turismo, por mencionar algunos ejemplos, son algo reciente a lo que aún tienen que adaptarse.
Sigamos nuestro paseo por Tirana para acercarnos a la Pirámide de Tirana, una construcción moderna y algo megalómana que fue utilizada como centro de oración impuesta por el régimen. A día de hoy, es un centro de estudios de tecnología y ofrece unas magníficas vistas de la ciudad.


Podría pasarme horas hablando de Tirana: del castillo, los parques, los encantadores locales y cafés que hay por toda la ciudad…pero me voy a contener para daros una imagen, una curiosidad, una información y hablaros de mi lugar preferido en Tirana.
La imagen es para mí la de la Mezquita Nueva, aún sin terminar y eso que tiene más de 5.000 visitantes, pero asombrosa e imponente.


La curiosidad es contaros que igual que yo, quizá no sabéis que hay una mujer albanesa famosa en el mundo entero y que tiene su monumento conmemorativo en la iglesia católica de Tirana. La albanesa más famosa es Santa Teresa de Calcuta.

La información es hablaros sobre el pintoresco barrio de Blloku donde se concentraba la élite del partido comunista, porque todos somos iguales pero unos más iguales que otros. Además de pasear por sus calles y sus parques con un ambiente muy agradable, tuvimos ocasión de ver la casa donde vivió el dictador Enver Hoxha, a día de hoy propiedad del Estado y sin una utilidad concreta, a la espera de decidir. No haré más comentarios 🙂

Casa de Enver Hoxha y su familia durante el régimen comunista
Por último, el lugar que más me ha gustado en Tirana por todo lo que he aprendido y por ser una sensación nueva para mí. Altamente recomendable el Bunkerart, hay 2 en la ciudad: uno en las afueras y otro en el centro, algo más pequeño pero igual de interesante. Se trata de un bunker real construido por el régimen debido a las relaciones complicadas que mantuvo con sus otrora aliados, Unión Soviética y China (aunque en realidad nunca se llegó a utilizar en un contexto bélico). Todo se mantiene tal cual solo que lo han convertido en un museo del comunismo en el que poder aprender sobre la policía y su papel, la propaganda, los servicios secretos y las maneras de espiar a la población, los interrogatorios, campos de concentración y de trabajo, torturas y demás incoherencias de un régimen «popular». Es un lugar angosto que me llevó al límite pero sin duda mereció la pena y además, ¡se estaba fresquito!





No puedo abandonar Tirana sin recomendaros una breve visita a Kruja para ver su bazar y su castillo y las vistas desde el mismo. Está a unos 40 minutos en coche de Tirana, os dejo algunas imágenes para que os animéis.



Tirana, estoy segura que si volvemos a vernos no serás la misma y eso me pone un poquito triste aunque por otro lado espero haber contribuido con mi visita a que en un futuro seas capaz de brillar aún más. Y así nos vamos de Tirana rumbo a ver los contrastes de Albania: playa y montaña. Seguiremos informando!
